Cirilo nació en Tesalonica y obtuvo en Constantinopla una
exelente formación. Junto con su hermano Metodio, se tras-
lado a Moravia para predicar la fe cristiana. Ambos hermanos
prepararon los textos litúrgicos en lengua eslava, escritos con
los caracteres que luego se llamaron "cirílicos". Llamados a
Roma, murió allí Cirilo el día 14 de febrero del año 869;Me-
todio fue ordenado obispo y marchó a Panonia, a la cual
evangelizó incansablemente. Tuvo que sufrir mucho a causa
de los envidiosos, pero los papas lo apoyaron. Murió el día 6
de abril del año 885 en la ciudad de Velahrad (Checoslova-
quia)
Daniel +
1972-2001
INVITATORIO
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Ant Del Señor es la tierra y cuanto la llena;
venid adorémosle.
HIMNO
Señor, tú me llamaste
del fondo del no ser todos los seres,
prodigios del cincel de tu palabra,
imágenes de ti resplandecientes.
Señor, tú que creaste
la bella nave azul en que navegan
los hijos de los hombres, entre espacios
repletos de misterio y luz de estrellas.
Señor, tu que nos diste
la inmensa dignidad de ser tus hijos,
no dejes que el pecado y que la muerte
destruyan en el hombre el ser divino.
Señor, tú que salvaste
al hombre de caer en el vacío,
recréanos de nuevo en tu Palabra
y llámanos de nuevo al paraíso.
Oh Padre, tú que enviaste
al mundo de los hombres a tu Hijo,
no dejes que se apague en nuestras almas
la luz esplendorosa de tu Espíritu. Amén.
SALMODIA
Ant.1 Quien se haga pequeño como un niño, ése
es el más grande en el reino de los cielos.
- Salmo 130-
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.1 Quien se haga pequeño como un niño, ése
es el más grande en el reino de los cielos.
Ant. 2 Dios mío, con alegre y sincero corazón te lo
he entregado todo.
Salmo 131
--I--
Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:
"No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob."
Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.
Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles te aclamen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 2 Dios mío, con alegre y sincero corazón te lo
he entregado todo.
Ant. 3 El Señor ha jurado a David una promesa:
"Tu reino permanecerá eternamente."
--II--
El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
"a uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.
Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandamientos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono."
Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
"Esta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.
Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan;
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.
Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema."
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 3 El Señor ha jurado a David una promesa:
"Tu reino permanecerá eternamente."
VERSÍCULO
V. Venid a ver las obras del Señor.
R. Las maravillas que hace en la tierra.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis
49, 1-29. 32
En aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo:
«Reunios, que os voy a contar lo que os va a suceder
en el futuro. Agrupaos y escuchadme, hijos de Jacob, oíd
a vuestro padre, Israel:
Tú, Rubén, mi primogénito, mi fuerza y primicia de
mi virilidad, primero en rango, primero en poder; preci-
pitado como agua, no serás de provecho, porque subiste
a la cama de tu padre, profanando mi lecho con tu
acción.
Simeón y Leví, hermanos, mercaderes en armas cri-
minales. No quiero asistir a sus consejos, no he de par
-
ticipar en su asamblea, pues mataron hombres feroz-
mente y a capricho destrozaron bueyes. Maldita su furia,
tan cruel, y su cólera inexorable. Los repartiré entre
Jacob y los dispersaré por Israel.
A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, pondrás la
mano sobre la cerviz de tus enemigos, se postrarán ante
ti los hijos de tu madre. Judá es un león agazapado, has
vuelto de hacer presa, hijo mío; se agacha y se tumba
como león o como leona, ¿quién se atreve a desafiarlo?
No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando
de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien le
está reservado, a quien rendirán homenaje las naciones.
Ata su burro a una viña, las crías a una cepa; lava su
ropa en vino y su túnica en sangre de uvas. Sus ojos
son más oscuros que vino, y sus dientes más blancos
que leche.
Zabulón habitará junto a la costa, será un puerto
para los barcos, su frontera llegará hasta Sidón.
Isacar es un asno robusto que se tumba entre las
alforjas; viendo que es bueno el establo y que es her-
mosa la tierra, inclina el lomo a la carga y acepta tra-
bajos de esclavo.
Dan gobernará a su pueblo como las otras tribus de
Israel. Dan es culebra junto al camino, áspid junto a la
senda: muerde al caballo en la pezuña, y el jinete es
despedido hacia atrás.
Espero tu salvación, Señor.
Gad: le atacarán los bandidos, y él los atacará por
la espalda.
El grano de Aser es sustancioso, ofrece manjar de
reyes.
Neftalí es cierva suelta que tiene crías hermosas.
José es un potro salvaje, un potro junto a la fuente,
asnos salvajes junto al muro. Los arqueros los irritan,
los desafían y los atacan. Pero el arco se les queda rígi-
do y les tiemblan manos y brazos, ante el Campeón de
Jacob, el Pastor y Piedra de Israel. El Dios de tu padre
te auxilia, el Todopoderoso te bendice: bendiciones que
bajan del cielo, bendiciones del océano, acostado en lo
hondo, bendiciones de pechos y ubres, bendiciones de
espigas abundantes, bendiciones de collados antiguos,
delicia de colinas perdurables, bajen sobre la cabeza de
José, coronen al elegido entre sus hermanos.
Benjamín es un lobo rapaz: por la mañana, devora la
presa; por la tarde, reparte despojos.»
Éstas son las doce tribus de Israel, y esto lo que su
padre les dijo al bendecirlos, dando una bendición espe-
cial a cada uno. Y les dio las siguientes instrucciones:
«Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis
padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita.»
Cuando Jacob terminó de dar instrucciones a sus hi-
jos, recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con
los suyos.
Responsorio
R. Mira que ha vencido el león de la tribu de Judá, el
vastago de David; * él puede abrir el libro y sus
siete sellos.
V. No se apartará de Judá el cetro, hasta que venga
aquel a quien le está reservado.
R. Él puede abrir el libro y sus siete sellos.
SEGUNDA LECTURA
De la Vida eslava de Constantino
Constantino Cirilo, sobrecargado de trabajo, cayó en-
fermo y, cuando hacía ya muchos días que soportaba su
enfermedad, tuvo en cierta ocasión una visión divina
y se puso a cantar estas palabras:
«Qué alegría para mi espíritu y qué gozo para mi co-
razón cuando me dijeron: "Entraremos en la casa del
Señor."»
Después, permaneció así todo el día, lleno de alegría
y diciendo:
«Desde ahora soy siervo, no ya del emperador ni de
otro hombre alguno, sino tan sólo del Dios todopodero-
so. Antes no existía, pero ahora existo y existiré para
siempre. Amén.»
Al día. siguiente vistió el santo hábito monástico y,
como quien añade más luz a la luz, tomó el nombre
de Cirilo. Con este hábito permaneció durante cincuen-
ta días. Al acercarse ya la hora de recibir el descanso y
de Trasladarse a las moradas eternas, elevando sus ma-
nos hacia Dios, rogaba con lágrimas en sus ojos, pro-
nurcisndo estas palabras:
< Señor, Dios mío, tú que creaste las diversas cate-
gorías de ángeles y todas las fuerzas incorpóreas, que
¿••rendiste el cielo, diste solidez a la tierra y sacaste de
la nada todo lo que existe, tú que escuchas siempre a
tos que cumplen tu voluntad, te respetan y observan tus
rre;er:;;. escucha mi oración y guarda a la grey de tus
fieles, al frente de la cual me pusiste a mí, tu siervo
inepta e indigno.
Líbralos de la malicia de los impíos y paganos que
blasíerrlan de ti, haz crecer en número a tu Iglesia y
maréenla siempre en la unidad. Haz que tu pueblo se
distinga por su concordia en la fe verdadera y por la
recta profesión de la misma, e inspira en sus corazones
la palabra ce tu doctrina: porque es don tuyo el que
nos hayas aceptado como predicadores del Evangelio de
tu Ungido, incitándonos a que practicáramos las buenas
obras que te son agradables. Te devuelvo los que me
confiaste, porque son tuyos; gobiérnalos con tu diestra
poderosa y cúbrelos con la sombra de tus alas, para que
todos alaben y glorifiquen tu nombre, el del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo. Amén.»
Besó a todos con el ósculo santo y dijo:
«Bendito el Señor, que no nos entregó como presa a
los dientes de nuestros adversarios invisibles, sino que
rompió su red y nos libró del mal que tramaban contra
nosotros.»
Y así se durmió en el Señor, a la edad de cuarenta
y dos años. El papa mandó que todos los griegos que
se encontraban en Roma, así como los romanos, se reu-
niesen, con cirios en las manos, para cantar en sus exe-
quias, que quiso que se celebraran como si se tratase
del mismo papa; y así se hizo.
Responsorio
R. Un día hablaste en visión a tus amigos: «He levan-
tado a un elegido sobre el pueblo. Encontré a Da-
vid, mi siervo; * lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él.»
V. Os daré pastores conforme a mi corazón, que os
apacentarán con ciencia y con sabiduría.
R. Lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano
esté siempre con él.
ORACIÓN.
Oremos:
Tú, Señor, que por medio de los santos hermanos
Cirilo y Metodio iluminaste con la luz del Evangelio
a las naciones eslavas, haz que nosotros, unidos en
la confesión de la fe verdadera, demos al mundo, por
nuestra unidad, testimonio del nombre cristiano. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
CONCLUSIÓN.
V. Bendigamos al Señor.
R, Demos gracias a Dios.
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